1 de julio de 2021

FRANQUICIAS : ¿Por qué McDonald’s y KFC están diciendo adiós a sus menús económicos?




Firmas como McDonald’s y KFC han comenzado a reducir o eliminar productos de 5 dólares o menos para hacer crecer su negocio.

Para nadie es un secreto que el fast food, de la misma manera que sucedió con el resto de las categorías en el mercado, padeció de manera no esperada durante la pandemia. Marcas como McDonald’s, KFC o Burger King, vieron sus establecimientos cerrados por meses, situación que de manera natural tuvo un impacto importante en términos de ventas.

Lo cierto es que en medio de este proceso, las aplicaciones y servicios de entrega de alimentos consiguieron aminorar los efectos negativos dejados por la pandemia.

Entre apps y restaurantes

Las cifras hablan por si solas. En 2021, se prevé que los pedidos por internet de comida a domicilio, ya sean hechos directamente a los restaurantes o por medio de plataformas de entrega asociadas, generen unos ingresos de más de 3 mil 800 millones de dólares estadounidenses en Brasil. En México, se espera que la facturación en pedidos de comida online supere este año los 2 mil millones de dólares, mientras que en Argentina esta cifra alcanzaría unos 891 millones, según estimaciones de Statista Digital Market Outlook.

Sin duda, este crecimiento favoreció de manera natural a muchos comercios del sector restaurantero, particularmente a aquellos de fast food, que se vieron duramente golpeados ante los cierres constantes y las restricciones en términos de operación.

Algunas cifras sobre lo que sucedió en el mercado mexicano dejan en claro el problema. En lo que respecta a los restaurantes, un estudio reciente firmado por Fintonic reveló que, a partir del primer caso de coronavirus en México, los consumidores redujeron su gasto en restaurantes en un 30.03 por ciento.

A pesar del salvavidas que muchas marcas encontraron en digital, lo cierto es que los cierres y despidos fueron la constante para el sector. Así, vale la pena recordar una encuesta realizada por DataPlor, la cual encontró que el 35.9 por ciento de los restaurantes en el país dijo haber reducido su plantilla laboral para subsistir durante la contingencia sanitaria, en un escenario en el que reportan bajas de ventas de entre 85 y 90 por ciento.

Nueva realidad, nueva crisis 

Aunque con la relajación de las medidas sanitarias este escenario mejoró a favor del negocio de empresas como McDonald’s, lo cierto es que con la apertura de los establecimientos llegó una nueva crisis.

Los jugadores del fast food hoy se enfrentan a un desabasto de ciertas materias primas, productos e incluso mano de obra, lo que ha afectado la activación del sector en esta nueva normalidad.

En este sentido, cobra relevancia el reporte entregado por The Wall Street Jorunal, indica que Starbucks se está quedando sin productos básicos en algunos de sus restaurantes debido a una cada vez mayor demanda que se suma a la falta de insumos.

Tal como lo informa el mencionado medio, entre las materias primas que están escaseando en la cadena de cafeterías se encuentran leche de avena, jarabes de café, saborizantes, vasos y sus tapas.

De igual manera, marcas como Burger King y McDonald’s podrían padecer un gran problema ante la escasez de catsup.

Aunque esto podría parecer un tema banal, la realidad es que no lo es y se trata de un problema que aunque detecto en Estados Unidos podría cruzar a otros mercados.

El problema está ligado a Heinz y tal y como explican desde un reportaje de The Wall Street Journal, muchos de los jugadores del sector fast food han comenzado a buscar salsa a granel ante la escasez de sobres de catsup.

¿Un movimiento salvavidas?

Ante los retos que este escario supone, las marcas involucradas han tenido que tomar acciones y quizás una que llamó la atención en los últimos días ha sido aquella de desaparecer sus menús económicos y reducir los descuentos.

Con el fin de incrementar sus ganancias, tal y como indican desde  Reuters, firmas como McDonald’s y KFC han comenzado a reducir o eliminar productos de 5 dólares o menos, como sándwiches, refrescos o patatas fritas, con la i atención de dar mayor visibilidad a comidas combinadas o combos cuyos precios están entre los 10 y 30 dólares.

La idea es desarrollar una estrategia que pueda compensar el aumento de los costos que han experimentado ciertos productos en Estados Unidos. 

De acuerdo con el Índice de Precios al Productor de la Unión Americana hasta mayo pasado, por ejemplo, el precio que han pagado las empresas por la carne y las aves se ha disparado más del 20 por ciento desde que comenzó el año.

La estrategia es arriesgada y aunque podría parecer un error, la realidad es que el movimiento podría ser un verdadero acierto de negocio.

Marcas como McDonald’s y KFC ahora apuestan a calidad de ticket antes que a volumen lo que a la larga podría ser clave para entender en donde están los segmentos de consumidores que generan valor.

Por ahora, la estrategia parece funcionar. La apuesta ha permitido a estas empresas aumentar las ventas comparables en restaurantes de servicio limitado en un 11.5 por ciento durante mayo en comparación con el mismo mes de 2019, según datos de Black Box Intelligence. Los márgenes de beneficio también han aumentado en varias cadenas importantes.

El reto será seguir entregado un beneficio tangible al consumidor, jugador que ante la crisis económica dejada por la pandemia, no dudará en cambiar de opción si siente que su bolsillo está siendo lastimado o afectado de manera injustificada por un producto que simplemente no cumple sus expectativas.

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