21 de enero de 2021

TEC MONTERREY : Analiza bajo su óptica global , manejo de los restaurantes en Mexico, en la pandemia

El panorama de la pandemia por COVID-19 cambió lo que muchos restaurantes estaban acostumbrados a hacer: abrir sus puertas a millones de comensales de forma diaria. 
Con el avance del virus en las ciudades, existió la urgencia de parar las actividades en todos los espacios cerrados, en tanto no constituían un lugar seguro para las personas. 
Así, entre muchos otros espacios públicos, todos los restaurantes, cantinas y bares se vieron obligados a atender a las condiciones de higiene y protocolos de salud, dictados por las autoridades para contener la epidemia. 
En un principio, tales medidas se limitaban a permitir el servicio a domicilio o para llevar como única forma de seguir operando, y aplicaciones como Uber Eats, Rappi o Didi Food rápidamente aumentaron sus “convenios” con muchos locales. 
En la CDMX, con la aplicación del semáforo epidemiológico, la industria restaurantera se enfrentó a un rojo que les impidió, durante cuatro o cinco meses, la apertura total para que pudieran operar adicionalmente al servicio a domicilio y, durante diez meses (que siguen contando), la incapacidad de volver a un 100% de su capacidad
 De la misma forma, el horario de cierre se fue modificando desde las 10 de la noche hasta las 5 de la tarde. 

Pero este escenario no solo está sucediendo en la Zona Metropolitana del Valle de México, en donde, de acuerdo con una nota publicada en la revista Forbes, se calcula que al menos 13,500 restaurantes cerraron permanentemente debido a la falta de apoyos para seguir operando de acuerdo con los lineamientos de salud, sino que se ha replicado en otras urbes como por ejemplo en Nueva York.
El gobernador Andrew Cuomo decretó lineamientos obligatorios y algunas recomendaciones con las que los restaurantes neoyorquinos podrían operar, considerando la situación extraordinaria: 50% de su capacidad, empleados con equipo de protección, horario de cierre a la medianoche, metro y medio de (sana) distancia.
En contraste, en Bruselas, cafés y bares pueden permanecer abiertos hasta las 23 horas, con la recomendación mas no obligación de portar la mascarilla. Por su parte, en Estocolmo el confinamiento no es una medida obligatoria, los ciudadanos han respetado el distanciamiento social y restaurantes, bares, tiendas y gimnasios han permanecido abiertos. 
Estas medidas siguen transformando las dinámicas de las ciudades. Las restricciones han puesto de manifiesto que no necesariamente los lugares cerrados, especialmente los restaurantes, son los puntos focales de contagio en los que debe recaer toda la responsabilidad de los gobiernos que atienden la emergencia sanitaria. No se ha evidenciado que, con el cierre de locales, el virus se haya logrado contener de forma exitosa y eso obliga a las autoridades competentes a imaginar otras soluciones, mucho más amables con los restauranteros...............
                                                                Mariana Ortiz https://futurociudades.tec.mx/es/por-sus-restaurantes-hablara-una-ciudad


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