24 de diciembre de 2020

EL VATICANO : “Que el fulgor de tu nacimiento ilumine la noche del mundo”, San Juan Pablo II

La tradición del belén se remonta a 1223, cuando san Francisco de Asís, a su vuelta de Roma quiso representar el nacimiento de Jesús en una gruta de Greccio con personas, pero la Encarnación del Hijo de Dios también se puede ver en la pintura. 
Ha llegado la Navidad y en muchos lugares no falta el tradicional belén. El año pasado, el Papa Francisco, dedicó al significado y el valor del Belén la carta apostólica Admirabile Signum, recordando que es un Evangelio vivo, que nos anuncia la encarnación del Hijo de Dios con sencillez y alegría, y hace unos días, en su catequesis semanal dentro de la Audiencia General, nos aconsejó “meditar en silenio ante el pesebre y dejar que renazca en nosotros el estupor por la forma maravillosa en la que Dios ha venido al mundo. 
Esto hará renacer en nosotros la ternura. ¡Y hoy necesitamos mucho la ternura”. Un misterio del que también se han hecho eco diversos santos, entre ellos, san Juan Pablo II, que dijo: “que el fulgor de tu nacimiento ilumine la noche del mundo”, como recuerda Catholic Link. 
La tradición del belén se remonta a 1223, cuando san Francisco de Asís, a su vuelta de Roma quiso representar el nacimiento de Jesús en una gruta de Greccio: ese fue el primer belén viviente. En la capital italiana, en la basílica de Santa María la Mayor había mosaicos con el nacimiento de Jesús, al lado de donde se había construido en el siglo VII un oratorio reproduciendo la cueva de Belén con restos del pesebre, el cual fue el primer lugar donde se rindió culto al nacimiento de Jesús. Y muchos siglos antes, en las catacumbas romanas, en concreto en la de Santa Priscila había pinturas de la Virgen con el Niño y en la de San Sebastián había escenas de la Epifanía.


0 comentarios: