24 de junio de 2020

ESPECTACULOS : Buscan superar los Atayde al Covid, con el AutoCirco


Guadalajara.-  Primero  el hachazo con la prohibicion de utilizar  animales, luego la guerra contra los payasos, y ahora con el COVID, los circos habían quedado condenados a su extinción , pero gracias al espíritu de lucha que por siempre le ha caracterizado al gremio circense  , ese espectáculo se apresta a vivir una nueva etapa, la del AutoCirco, una vertiente del  correspondiente modelo del Autocinema, que al igual y por cierto, como los circos , espera pronto conocer de mejores tiempos 

Este viernes 26 y bajo  la tradición del apellido Atayde , el publico tapatío conocerá de las primeras funciones en la plaza  del Auto Circo Atayde , instalado sobre la   Av. 8 de Julio y el Periférico , esto a un costado de Coppel.
La empresa del bien llamado  ⭐ Circo Mas Divertido de México, ofrecerá ahora desde la comodidad de tu auto  un nuevo espectáculo sobre una  pista con visión panorámica .
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Solo se permite la entrada de treinta autos, los que  al ingresar a las instalaciones ,  serán sanitizado . 
Durante la funcion se ofrece el  Servicio de meseros 

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El apellido Atayde esta enraizado a Guaymas, porque fue una de las primeras plazas en que ofreció a finales del siglo XIX  sus primeras funciones. 
Tambien porque en la  correspondiente al domingo 14 de Junio de 1888 los Atayde conocieron y sufrieron la tragedia , de que en  plena función perdieran a uno de sus prometedores artistas, el adolescente Refugio , entonces de apenas doce años, quien en un acto de trapecio cayo al vació, para morir horas después, suceso que magistralmente narra de su obra el "Guaymas de Ayer" , don Alfonso Iberri Carpena.........................

.........................................."............En aquel tiempo era el Atayde un circo pobre de cuyos empresarios y cirqueros son nietos y bisnietos los actuales, Llegó a Guaymas en el año de 1888, y en la Plaza de Toros de Serdán y calle 18, se presentó modestamente, ante un concurso numeroso, ávido de diversiones y de novedades Francisco Atayde, el mayor de la familia, vistiendo frac o jaqué negro, se encarga de exhibir en la pista la habilidad de un caballo amaestrado,obediente a las indicaciones del látigo resonante de su amo sobre el piso de aserrín, y después su hermano Aurelio ejecutaba un acto que provocaba enorme expectación: el gran salto a la Leotard, Ajustando al cuero desde la cuello hasta los pies, un traje de malla, cubierto totalmente de lentejuela de color oro, saltaba airosamente de un trapecio al otro, los dos en movimiento, frente a frente, y recibía como premio a su arrojo y a su agilidad, estruendosas ovaciones.
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Lapida de la tumba de Refugio Atayde , misma que años después quedara vacía, tras decidir los Atayde llevar sus restos junto a los de sus mayores 
Don Cayetano Iñigo y don José Iberri, desde sus asientos del palco de madera tosca, que crujía a veces, seguían con los ojos al acróbata en su vuelo, y comentaban entusiastamente la limpieza de la ejecución.

Estábamos sentados cerca de ellos, y al oír lo que decían, se avivaba nuestra infantil admiración hacia aquel pájaro humano que salvaba las distancias en el aire con la rapidez de una flecha disparada por un arco 
Favorecía al circo la fortuna; el público, en gran número, acudía a sus funciones, y los Atayde se mostraban satisfechos 
De improviso, sin embargo, un terrible accidente del oficio los llenó de duelo.
El domingo 14 de Junio de 1888, por la tarde, los hermanos menores, Refugio de 12 años y Andrés de 10 u 11, se presentaban en el acto del trapecio doble, haciendo evoluciones arriesgadas que todos presenciábamos con atención.
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El circo carecía de red protectora para las caídas desde las alturas y la suplían con un cobertor sostenido por 4 adultos de la compañía, mientras Andrés y Refugio se entregaban a sus ejercicios; pero tuvieron unos cuantos minutos de descuido; distraídos, aflojaron la tensión de la frazada, se rompió en dos la barra del trapecio en que Refugio trabajaba, y el pobre muchachito, sin la protección de la frazada, cayó en tierra sin sentido.

La consternación fue general; levantándolo del suelo sus hermanos y angustiados lo llevaron a la pobre casa que habitaban, a la entrada del corral, y compungido, el público se dispersó, comentando el tristísimo percance, que automáticamente puso fin a la función. 
A las once y media de la mañana del siguiente día, Refugio Atayde Guizar expiró, y sus deudos y compañeros, angustiados, sepultaron el cadáver en el Guaymas de aquel tiempo, el viejo Guaymas

Generadora de la electricidad para el Guaymas de 1898 , a diez años de la tragedia de los Atayde 
                                           Nota. ( de Don Alfonso Iberri)
En un folleto que los Atayde de esos días publicaron, se asienta que la desgracia acaeció por haberse reventado una de las cuerdas del trapecio; pero la versión es inexacta, pues lo ocurrido en realidad, es lo que hemos relatado.

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