26 de octubre de 2018

OFICIOS : Reconocen a don Alfredo Montoya Mendoza, cerrajero decano del NW

Cerrajerías Varias cadenas comerciales clave claves en racimos Foto de archivo - 62628207

Ciudad Juárez.- Desde los trece años descubrió su verdadera vocación y pasión, la cerrajería, actualmente a los 80 años, Don Alfredo, recibió un reconocimiento por sus 65 años de trayectoria; Francisco “El Charro” Avitia, uno de sus asiduos clientes.

 Alfredo Montoya Mendoza, encargado del negocio denominado Cerrajería Ideal, de calle Ramón Corona, entre Galeana e Ignacio de la Peña, dijo no sentirse desplazado por la tecnología, con los nuevos equipos y herramientas de trabajo que se utilizan para la apertura de viviendas y carros por más difíciles que éstos sean. En el año 1953, empezó a trabajar como ayudante, luego que por su corta edad no le daban trabajo tan fácilmente.

 Mencionó que junto con sus compañeros, algunos de ellos ya fallecidos, aprendió diversas actividades relacionadas con la cerrajería, “me enamoré del trabajo y aquí estoy todavía, espero llegar a los 100”, dijo entre sonrisas. 

 Comentó que al terminar la primaria empezó a trabajar en una conocida empresa productora de refrescos situada por la colonia Bellavista, pero de poca producción durante invierno, por lo que les daban muy poco trabajo. En ese lapso aprovechó que le dieron una oportunidad para aprender en la cerrajería, acción que todavía lo mantiene laborando y gracias a ello ha sacado adelante a sus hijos e hijas, dos de ellos con carrera profesional.

Reconocen sus 65 años como cerrajero

Admitió que ha trabajado en diversas partes del país y del estado, luego que le mandan hablar para que realice su actividad, de la cual ha aprendido bastante.

 Explicó que sus hijos también aprendieron el oficio pero no lo siguieron porque hizo sus vidas cada uno por su lado de forma diferente. Una anécdota que contó es que al acudir a abrir una casa acompañando a un actuario, porque estaba en problemas legales la vivienda, salió la mujer con un arma de fuego, se la puso en la cabeza y le impidió que abriera la cerradura, a pesar de que había policías ahí que lo alentaban a que siguiera su actividad, desistió y ya no quiso seguir amenazado por el arma de fuego, por la enfurecida dama. Indicó que diversas personalidades se han acercado a su negocio para solicitar sus servicios, situación que lo enorgullece y cuenta a sus amigos, familiares y seres queridos.

Entre una de las grandes satisfacciones que ha vivido a lo largo de su trabajo, hace unos días, la Asociación Nacional de Cerrajeros Profesionales del Norte, le otorgó, a pesar de que no está adherido a ellos, un merecido reconocimiento por esos 65 años de trayectoria en dicha actividad. Comentó que también otra ocasión al acudir a abrir una cerradura en un primer piso, de la parte alta “les tiraron agua de riñón”, (orines), dijo sonriendo.

 Admitió no estar ajeno a los cambios que se vienen en puerta y modificaciones a ese oficio, sin embargo presumió que su sobrino, el cual le ayuda desde hace varios años, también aprendido bastante en torno a esa actividad y se ha estado actualizando para aprender cada vez más al respecto.

          Convierte su cerrajería... en todo un museo

Su colección de llaveros y antigüedades siempre llama la atención de quienes visitan la tienda; están colgados en la pared y algunos de los objetos están en repisas o en el suelo, y ahora son de los mayores atractivos de la Cerrajería “La Ideal”. Además de ser uno de los negocios más antiguos dedicados a la hechura de llaves, este sitio se ha convertido en el lugar donde Alfredo Montoya Mendoza exhibe los objetos que ha juntado y le han regalado durante 62 años de su vida como cerrajero.

 Él lleva abriendo cerrojos de bóvedas, casas y negocios desde 1953, sin embargo, hace aproximadamente 20 años se le ocurrió la idea de comenzar a coleccionar llaveros que compró en mercados de artesanías y que posteriormente creció con los que le traían de distintos lugares del mundo.



La colección no siempre estuvo en el negocio de llaves, ubicado en la calle Ramón Corona 225 sur, antes había estado en su casa pero la cambió de lugar cuando su esposa le dijo que quitara esas cosas de donde las tenía puestas porque se veía “feo”. 

 Poco a poco, la cantidad de objetos fue creciendo con regalos de los clientes, quienes al ver que ahí guardaba objetos como llaveros, radios viejos, teléfonos celulares, candados de ferrocarril, le fueron dejando poco a poco las piezas que forman parte del encanto del negocio donde trabaja desde hace más de medio siglo.

 “Cuando venían los veían y me decían: ¡Ah! ¿Coleccionas llaveros? Así llené dos paredes, y ahora me falta pared para ponerlos”, contó Montoya Mendoza. Le fueron llegando llaveros de España, Argentina, regiones del país y de la misma ciudad. Algunos tan curiosos como una miniatura de la vestimenta de un gaucho o una pata de lagarto.

Y, entre los objetos relacionados con su profesión, también se encuentran candados utilizados para los cambios de las vías del ferrocarril y cerrojos más viejos que la misma tienda. A pesar de que cientos de llaveros cuelgan en las paredes, aseguró tiene una bolsa llena, lista para ser instalados. 

 Aprender el oficio


Teclas, Abrir Cerraduras, De Seguridad, Desbloquear

Desde los trece años, Alfredo Montoya comenzó a aprender el oficio gracias al fundador de la cerrajería, José Ochoa Hernández, que próximamente cumplirá 86 años de su creación. Él es el actual encargado del negocio y desde los 15 años, ha vivido grandes experiencias en el negocio del que, aseguró, salió el dinero necesario para darle educación universitaria a tres de sus hijos. “Cuando estaba más joven me dedicaba a las cajas fuertes, a los bancos les dábamos servicio a sus bóvedas, para cambio de combinaciones y todo”, comentó Montoya Mendoza al recordar sus experiencias. 

Male hand puts the key in the keyhole


Dice que una vez tuvo que ayudar a abrir una caja fuerte donde unos trabajadores del banco se habían quedado encerrados. Para sacarlos, desde afuera estuvo orientando a los atrapados para poderlos liberar. De los ocho trabajadores, hoy sólo trabaja él y un familiar suyo, sin embargo, aseguró tener “la camiseta bien puesta” y siente el compromiso de seguir trabajando todos los días en el oficio que aprendió hace 62 años.

http://diario.mx/Local/2015-10-27_5fe4c767/convierte-su-cerrajeria-en-todo-un-museo/

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