27 de mayo de 2018

RANICULTURA : Avanza y suma interesados.....pero le falta dar el Gran Salto




Navojoa.- Lo que inició como un pasatiempo hace 16 años, hoy es la única granja de ranas toro en Navojoa, Sonora y en todo el Noroeste del País, con una producción de 260 mil anfibios adultos por año para uso experimental y consumo personal, indicó Alejandro Cabrera Contreras, químico biólogo y productor.

“Únicamente se hace cultivo experimental, desde el cultivo del reproductor y darle las condiciones ideales para que se reproduzca y genere sus huevos fertilizados, esa es la primer fase”, abundó, “la segunda fase es cultivar el renacuajo, el cual es extremadamente sensible y muy frágil”. 



La tarea no es fácil, señaló, pues de un millón 200 mil huevecillos sólo el 21.6% se convierte en una rana adulta debido a que en el proceso existen diversos factores climáticos y técnicos, y depredadores que causan la mortandad de algunos especímenes. 

“Entonces hay que cultivar el renacuajo de cero días a tres meses para que se haga rana pequeña, luego hay que cultivarla hasta que se haga rana adulta, ya para tamaños de faena (sacrificarse)”, agregó, “en la producción hay mucho depredador desde ratas, ratones, gatos, perros, culebras, pájaros, mapaches y hasta seres humanos”.

Desarrolla en Navojoa granja de ranas toro

El navojoense dijo que la idea de sembrar ranas nació en el año de 1992 cuando vio que en una universidad local lo hacían, pero con el paso del tiempo esa y otras pequeñas granjas desaparecieron. “Estaba en boga el cultivo de las ranas sobre todo en el Cecues y parecía fácil, entonces me pregunté ¿y yo por qué no?”, recordó, “empecé con un pequeño cultivo en los patios de la oficina y con el tiempo se hizo más grande”. 

Aunque la producción de los anfibios no es muy rentable por el momento, expresó que lo llena de satisfacciones pues en 16 años ha ido puliendo el proceso y mejorándolo para con el tiempo, tal vez, comercializar el procedimiento.

 “Mi objetivo es generar conocimientos básicamente, y ese conocimiento en un futuro alguna empresa estará interesada en adquirirlo para establecer su propia granja, y bueno aquí está esta si se puede comercializar”, añadió.

Rana en estanque

Cabrera Contreras ha estado en dos cursos en Brasil resaltó que ese país ocupa el primer lugar en la producción de ranas. “Brasil tiene 30 años adelantado a nosotros; la rana toro que cultivamos aquí son oriundas del Norte de Estados Unidos, aquí en México fueron introducidas, son extrañas al ambiente”, explicó. Aunque no es su intención, dijo que sería interesante poder exportarlas, pero antes necesita dominar la fase de cómo procesar, empacar y conservar el producto.

                                   Otra experiencia desde el Estado de México



..............................La rana toro es originaria de Estados Unidos y se introdujo a territorio mexicano en 1925, donde los productores del medio rural la han adoptado para su explotación comercial. 

Los Cotones, San Pedro Tlaltizapán.-  En el Estado de México existen 14 criaderos de rana en los que se producen 52 toneladas para abastecer el mercado de este tipo de carne, pero esta actividad aún es incipiente. En México no hay cultura extendida en el consumo de rana. Existen dos tipos de mercado: el tradicional, personas que habitaban las cuencas aledañas al río Lerma, Xochimilco, Pátzcuaro, Chapala y Texcoco; y los restaurantes de alto gourmet, especializados en cocina europea. 

El gran mercado natural de rana es el de exportación, sobre todo hacia Estados Unidos, cuya demanda es de tres a cuatro mil toneladas de ancas y en Europa la cifra llega a 10 mil, pero sólo unas 800 toneladas provienen de sus sistemas de cultivo, según especialistas.

El gobierno de esta entidad impulsa la cría de rana toro a través del sistema denominado confinamiento intensivo bajo invernadero, como es el caso del ranicultor Mario Hernández Samaniego, quien encabeza un negocio familiar, por conducto de la Asociación local de producción rural, en Los Cotones, San Pedro Tlaltizapán. 

Durante una visita a esta unidad de producción semitecnificada, el especialista Alejandro Lili Muñoz aseguró que ésta es considerada como una de las mejores plantas prototipo del país y un modelo de ranicultura. Los indicadores económicos basados en la experiencia de productores y proyecciones de especialistas indican que hay muchas perspectivas para dicha actividad, sin embargo, falta fomentarla, reconoció.

Lili Muñoz es jefe del Centro Acuícola La Paz, ubicado en Villa Guerrero, único en el país que provee cría de rana toro para determinado número de productores, una de las limitantes para el desarrollo de la ranicultura. 

Por eso es importante que los ranicultores puedan abarcar todo el ciclo completo de producción para que no tengan que depender del gobierno de la entidad, subraya el especialista. La cría de rana toro se realiza en forma estabulada, buscando las mejores condiciones para aprovechar al máximo la especie.

La imagen puede contener: comida

El proceso de producción dura de dos a cuatro meses y la talla comercial es de 200 gramos en adelante, explica Hernández Samaniego, ya que con más de 350 gramos la carne es fibrosa. Otra ventaja es que en confinamiento la rana cumple con los requerimientos de calidad y sanidad, por lo que está libre de parásitos en contraste con la silvestre que muchas veces sí presenta este problema.


Alejandro Lili indica que la actividad es rentable, ya que por cada peso que se invierte se obtienen 130. Un salto cuantitativo en términos monetarios. Uno de los aspectos que se busca mejorar es la forma de sacrificar a los animales, que hoy se desnucan, por lo que las autoridades diseñan una mesa especial para pequeños productores de la especie.



La idea es tener un proceso donde en ningún momento se toquen vísceras, las cuales se depositan en recipientes herméticos y se colocan en otro lado. Incluso, la sangre no va al agua residual, todo se separa en bolsas y el lavado se realiza con agua desinfectada.

Aseguram que la rana tiene un excelente sabor, de hecho a nivel internacional es considerado como alimento de gourmet. ESPECIAL  /

El criadero de Mario Hernández comenzó con un capital de 250 mil pesos y ya suma 750 mil, pero pretende expandirse al abrir una zona de sacrificio (rastro). Puede producir de tres a siete toneladas de rana al año, que se consumen al 100 por ciento en el Estado de México.

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 Autoridades y productores realizan esfuerzos por enviar lotes por medio de una empresa comercializadora hacia Estados Unidos y Canadá.

Durante el recorrido por esta unidad de producción, Mario Hernández dice que la rana toro tiene muchas ventajas productivas y es un buen alimento, además “lo único que no se come son los huesos”, como comprobamos en la comida que ofrecieron al término de la visita.

La ranicultura nacio en México en 1925 y fue impulsada desde Estados Unidos 

La rana toro es originaria de Estados Unidos y se introdujo a territorio mexicano en 1925, donde los productores del medio rural la han adoptado para su explotación comercial. En el Estado de México existen 14 criaderos de rana en los que se producen 52 toneladas para abastecer el mercado de este tipo de carne, pero esta actividad aún es incipiente. En México no hay cultura extendida en el consumo de rana.

Existen dos tipos de mercado: el tradicional, personas que habitaban las cuencas aledañas al río Lerma, Xochimilco, Pátzcuaro, Chapala y Texcoco; y los restaurantes de alto gourmet, especializados en cocina europea.

Pero el gran mercado natural de rana es el de exportación, sobre todo hacia Estados Unidos, cuya demanda es de tres a cuatro mil toneladas de ancas y en Europa la cifra llega a 10 mil, pero sólo unas 800 toneladas provienen de sus sistemas de cultivo, según especialistas.

El gobierno de esta entidad impulsa la cría de rana toro a través del sistema denominado confinamiento intensivo bajo invernadero, como es el caso del ranicultor Mario Hernández Samaniego, quien encabeza un negocio familiar, por conducto de la Asociación local de producción rural, en Los Cotones, San Pedro Tlaltizapán.

Durante una visita a esta unidad de producción semitecnificada, el especialista Alejandro Lili Muñoz aseguró que ésta es considerada como una de las mejores plantas prototipo del país y un modelo de ranicultura.

Los indicadores económicos basados en la experiencia de productores y proyecciones de especialistas indican que hay muchas perspectivas para dicha actividad, sin embargo, falta fomentarla, reconoció. Lili Muñoz es jefe del Centro Acuícola La Paz, ubicado en Villa Guerrero, único en el país que provee cría de rana toro para determinado número de productores, una de las limitantes para el desarrollo de la ranicultura.

 Por eso es importante que los ranicultores puedan abarcar todo el ciclo completo de producción para que no tengan que depender del gobierno de la entidad, subraya el especialista. La cría de rana toro se realiza en forma estabulada, buscando las mejores condiciones para aprovechar al máximo la especie. El proceso de producción dura de dos a cuatro meses y la talla comercial es de 200 gramos en adelante, explica Hernández Samaniego, ya que con más de 350 gramos la carne es fibrosa.

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Otra ventaja es que en confinamiento la rana cumple con los requerimientos de calidad y sanidad, por lo que está libre de parásitos en contraste con la silvestre que muchas veces sí presenta este problema. Alejandro Lili indica que la actividad es rentable, ya que por cada peso que se invierte se obtienen 130.

             Un salto cuantitativo en términos monetarios. 

Uno de los aspectos que se busca mejorar es la forma de sacrificar a los animales, que hoy se desnucan, por lo que las autoridades diseñan una mesa especial para pequeños productores de la especie. La idea es tener un proceso donde en ningún momento se toquen vísceras, las cuales se depositan en recipientes herméticos y se colocan en otro lado. Incluso, la sangre no va al agua residual, todo se separa en bolsas y el lavado se realiza con agua desinfectada.  

El criadero de Mario Hernández comenzó con un capital de 250 mil pesos y ya suma 750 mil, pero pretende expandirse al abrir una zona de sacrificio (rastro). Puede producir de tres a siete toneladas de rana al año, que se consumen al 100 por ciento en el Estado de México. Autoridades y productores realizan esfuerzos por enviar lotes por medio de una empresa comercializadora hacia Estados Unidos y Canadá. Durante el recorrido por esta unidad de producción, Mario Hernández dice que la rana toro tiene muchas ventajas productivas y es un buen alimento, además “lo único que no se come son los huesos”, como comprobamos en la comida que ofrecieron al término de la visita.



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