15 de enero de 2018

PANORAMA ECONÓMICO | Jesús Alberto Cano Vélez : Vivimos momentos de tensión y dudas, que pronto se calmaran.


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 “2017 fue un año complicado y 2018 luce aún adverso", fueron las tendencias financieras vividas y por vivirse. Entre los principales temores está que termine el TLCAN o que se apruebe uno desfavorable para México, por una parte y, por otra, la reacción de las empresas ante la reforma fiscal de Estados Unidos, donde fue disminuida la tasa hacia las empresas, del 35 al 21%.

Así, la economía mexicana enfrentó un entorno económico desfavorable que se comportó sorprendentemente bien durante el 2017, no obstante el incremento de la inflación a inicio del año y concluyendo con relativa estabilidad.

A su vez, las remesas que entraron a la economía, provenientes de mexicanos desde el exterior, registraron un récord de medio billón de pesos, lo que hizo que fuera uno de los principales factores promotores del consumo interno; de manera que al concluir noviembre del 2017, las remesas alcanzaron su máximo histórico de 26 mil millones de dólares, lo que terminó con un crecimiento impresionante con respecto al mismo período del año anterior.

Dichas remesas fueron inducidas por la incertidumbre de los mexicanos en Estados Unidos, que temían la reacción del gobierno de Trump por sus ahorros y con miras a sus futuras jubilaciones.

Por otra parte, la industria automotriz superó todas las expectativas cuando la producción de vehículos marcó récord, no obstante el contexto en el que dicho sector estuvo bajo amenaza, durante el inicio de las negociaciones del TLCAN, llegando a fabricarse 3 millones 773 mil 569 vehículos, y a exportarse 3 millones 102 mil 504 vehículos.



Lo anterior ocurrió durante el año 2017, en el que las presiones inflacionarias alcanzaran su mayor impulso proveniente de los energéticos, misma tasa que cerró en 6.77% al finalizar el año.

“Los precios se estabilizarán, declaró el Secretario de Economía mexicano, Ildefonso Guajardo Villarreal, ya que las alzas recientes en productos básicos son temporales”.

Durante el 2017, los principales riesgos que enfrentó la economía mexicana fueron los temores a las medidas que pudiera tomar el presidente de Estados Unidos, la reacción de los mercados al proceso de normalización monetaria de la Reserva Federal (FED), la evolución de la inflación ante la depreciación del peso y el aumento de los precios de las gasolinas.

Ahora todo parece indicar que en el 2018 podrían prevalecer los riesgos observados el año anterior.

En la parte interna también existen riesgos para el peso mexicano. Según las previsiones del Bank of América, en el 2018 la economía del país resentirá el apretón monetario en virtud del aumento potencial de la tasa de referencia del Banco de México, lo que ocasionaría una desaceleración del Producto Interno Bruto a 1.6 por ciento, estimó el economista para México y Canadá del Bank of América Merrill Lynch. El experto también calculó que la paridad podría cerrar el año en 20 pesos por dólar, pero que en el primer semestre “veremos un tipo de cambio muy volátil”.

Por último, el Banco Mundial redujo también sus estimaciones de crecimiento para México, de 2.2 a 2.1%, en su informe Perspectivas Económicas Mundiales.

 Jesús Alberto Cano Vélez ; Economista