28 de enero de 2018

LA COLUMNA de El Diario | Golpea a periodistas para escapar de la verdad

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Diestro pugilista retórico en las tribunas legislativas, Javier Corral, ha exhibido como gobernador su desapego por la verdad como medio para esclarecer las grandes controversias generadas en los 16 meses de su régimen. Puesto que no admite oposición a sus dichos, esto lo ha convertido en un gobernante de carácter tiranesco. Su santa voluntad es todo lo que tiene valor.

Abrió durante los últimos días nuevos frentes hostiles contra medios informativos, esas herramientas-espacios donde son expuestos hechos y opiniones que facilitan el camino justo hacia el conocimiento de la verdad. No persuade al gobernador la realidad publicada por solventada que aparezca, lo empuja esa obcecada actitud que no admite cuestionamiento a su discurso ni a sus actos.

 “No quiere responder por la sangre que está corriendo en Chihuahua”, le dijo el periodista Carlos Loret de Mola el pasado 23 de enero a Corral cuando este se afanaba por distraer el tema de la inseguridad y la violencia en el estado para enfocarse en los motivos que lo llevaron a concentrar su gobierno en una caravana de protesta hacia la Ciudad de México contra la Presidencia de la República.

 Imposible para el mandatario autocriticar su desempeño en materia de seguridad; su fracaso con la intervención unilateral de policías en siete municipios por parte de la Fiscalía General del Estado desde febrero del 2017, por ejemplo.

Acusó ante Loret “una embustera operación mediática... La semana pasada vimos un día soviético, una coincidencia brutal de titulares en la mayoría de los periódicos impresos de esta capital (la Ciudad de México), en donde todos repitiendo el mismo lead... esta entrada de la nota que define las características principales de la información... una uniformidad”.

Esos titulares se referían –nueva desviación del tema– a las aclaraciones de la Secretaría de Hacienda federal sobre los detalles en cifras de recursos entregados al Gobierno de Chihuahua.

La autoridad federal mencionó la palabra extorsión como conducta de la administración chihuahuense. En lugar de aclarar el señalamiento Corral enfiló sus baterías contra los medios por destacar el intenso calificativo. Abordaron ese enfoque Excélsior, La Crónica Hoy, El Universal, El Financiero... etc. A todos se llevó sin discriminación como lo ha hecho con medios informativos de Chihuahua.

 A media semana dedicó Gobierno estatal un boletín contra El Diario por el uso de una palabra en un encabezado de portada: pacto. Molestó la utilización de este término tras el encuentro del fiscal, César Peniche, con Héctor Marcos Díaz Santana, titular de la Fepade. Abordaron la controversia sobre el seguimiento de los procesos penales contra el ex-gobernador, César Duarte, que desarrolla por una parte la Fiscalía General de Chihuahua y por la otra la Fiscalía Especializada para Delitos Electorales (Fepade) de la Procuraduría General de la República (PGR).

Hubo entre ellos un acuerdo para aclarar que la Fepade se ocupará sólo de los delitos que le corresponden en relación a Duarte y no de los que tocan a la autoridad estatal, por lo tanto corresponde definirlo en sinónimo como pacto. Un tema nimio de redacción fue agrandado para evitar explicaciones, esas sí, sobre el “pacto deshonroso” que debió ocurrir en esa reunión. Palabras permitidas y palabras prohibidas por el corralismo para el ejercicio periodístico, la novedad del nuevo amanecer.

Es innegable el interés público detrás de un encuentro semejante que se dio al tiempo que el propio gobernador se encontraba con el secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida. Rechazó el mandatario ofrecer explicaciones a los periodistas sobre las dos horas de pláticas que sostuvo con él.

                                         ¿Pacto?

Fue semana de embates agudos contra el ejercicio periodístico por parte del gobernador. Entrado en gastos hacia medios nacionales y contra El Diario, le siguió de frente particularmente contra La Jornada con otro tema de suma importancia que ha rechazado tratar con la objetividad y rigorismo indispensable. El asesinato de la colega y compañera, Miroslava Breach.

Su resistencia e incomodidad sólo son explicables en la medida de complicidades próximas a sus propios intereses.

La activista Isabel Miranda Wallace colocó un tuit señalando como exigencia al gobernador “no encubrir a panistas en el caso Miroslava. NO PERMITEN a víctimas indirectas acceso al expediente. Dónde está la transparencia Javier Corral”.

 “Señora, sus actuales servicios al Priñanietismo la hacen cometer no solo errores y torpezas en su manejo; también vuelve Usted a mentir hoy, repitiendo las mentiras de La Jornada. La familia de Miroslava tiene copia completa del expediente, se entregó vía la Comisión de Víctimas”…

Ningún motivo más allá del bilioso tenía el gobernador para involucrar a La Jornada en ese nuevo desencuentro con Wallace, aunque el tema Miroslava, efectivamente, haya colocado justo entre la espada y la pared a su régimen.

................. “¿Detrás del crimen de Miroslava podría estar la narcopolítica”?, le preguntó al gobernador el periodista de Proceso, Álvaro Delgado.

                                     -“-Sí señor-... respondió sin vacilar”.

 Tiempo después el propio periodista concluyó que fue “pura palabrería” la de Corral al hablar sobre ese asunto. “Siete meses después del asesinato de Miroslava, ocurrido el 23 de marzo, Corral encarna al político impostor. La investigación se pudrió y los homicidas de la periodista siguen impunes”, escribió sin matices.

Evade con agresiones el gobernador ir al fondo, a la verdad de los asuntos más delicados y más sensibles. Ha quedado comprobadamente clara la intervención de panistas en el asesinato de Miroslava; no en el crimen material, pero sí en los preparativos para arrancarle la vida. El tamaño de su sospechosa resistencia por tocar de nuevo la “narcopolítica” como protagonista en esos hechos es el tamaño de su reacción contra La Jornada, Proceso, El Diario... todos los medios estatales y nacionales salvo uno televisivo local deshonrosamente oficialista.

Corral ha manejado el mismo sello de principio a fin en relación a los medios informativos y los periodistas. El 23 de marzo del 2017 hizo publicar una carta en El Universal contra una nota que exhibía su famoso viaje a Mazatlán para vacacionar y jugar golf. Acusó de tendenciosa y sesgada la información, a pesar de las fotografías. La emprendió contra todas las publicaciones que habían manejado esos datos o que retomaron el tema. “Sarta de mentiras”, era su expresión del momento.

Inaceptable para el Gobierno estatal abordar asuntos que hablaran de derroche cuando hacía circular por todo el estado el plan de austeridad, también de suyo importante para la entidad pero hoy olvidado en los archivos de la Función Pública, según se desprende de los gastos ofensivos en viáticos que siguen utilizando funcionarios de todos los niveles. Abordar la realidad para gobernar plural y asertivamente, o para corregir desatinos como esos, no es atractivo. Prefieren reaccionar a golpes.

Prácticamente todo el aparato de gobierno ha sido contaminado por esa condición reprobable que tiene como portabandera al propio gobernador. Si nos trasladamos a Juárez, no debemos olvidar el “análisis de medios y reporteros” elaborado por funcionarios menores desde la Subsecretaría de Desarrollo Social

“Actualmente no existen medios amigos por más amistad que se tenga con los reporter@s o periodistas de cada empresa”, dice el documento que salió a la luz pública a principios del 2017, cuatro o cinco meses después de arrancada la administración. Todos los medios locales enlistados. Una locura.

Sólo así se entiende la conducta asumida hasta el presente. No busca Javier Corral la grandeza en su éxito como gobernante, la quiere hallar obligando a periodistas y medios de comunicación a seguir acciones y enfoques de su estricto interés personal y político. Queda claro que la crítica –aunque fundada y motivada– está proscrita por Palacio aunque sea en perjuicio de la sociedad chihuahuense entera.

 Debe hablarse de la deuda pública como lo ordene el gobernador; debe tocarse el plan de austeridad como lo indique Corral, debe seguirse el caso Miroslava sin voltear a los panistas involucrados... Alabanzas, en todo caso; ramitas de laurel para la frente del nuevo César.

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