POLÉMICA : Continúa paro laboral en construcción de planta de Constellation

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Valle de Mexicali.- La empresa cervecera norteamericana, Constellation Brands, continúa sin atender las demandas de pago de los trabajadores que construyen la planta ubicada en el Choropo. A casi una semana de que inició el paro de los trabajadores debido a que no les han pagado su salario en tres meses, todos se tiran la pelota pero nadie se hace responsable, incluso el "empresario-político" como se hace llamar el senador Víctor Hermosillo, cuya empresa está a cargo de la obra, pero que al parecer manejó las contrataciones vía outsourcing trayendo a los trabajadores de otros puntos del país. 

Por lo pronto la Confederación de Trabajadores de México, pintó su raya en el conflicto laboral y asegiró en un comunicado que "se deslinda del conflicto existente entre la empresas subcontratistas de compañía Cervecera de Baja California y transportistas, ya que los obreros no son agremiados de ésta Confederación", según el secretario general del Sindicato de Trabajadores-Prestadores de Servicios, en Empresas Edificadoras y Operadoras de Concesiones Federales de la República Mexicana, Máximo Reyes Vilchis.

 “Los transportistas paristas lo que me dijeron es que primero se les pagara y después levantaran el paro, cosa que es totalmente ilógica”, declaró el representante de la CTM. “Hoy acudimos hablar con los manifestantes, y me externaban que había un tipo de adeudo, lo que les externamos es que si existía alguna diferencia en los pagos, simplemente habría que aclarar y conciliar, y si ese adeudo está, que se les pague sin ningún problema”, señaló.

 http://monitoreconomico.org/noticias/2017/aug/28/continua-paro-laboral-en-construccion-de-planta-de-constellation/

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El empresario Víctor Hermosillo, actualmente Senador por Baja California y no hace mucho tiempo Presidente Municipal de Mexicali, se considera un hombre de negocios que está en estos momentos involucrado en la política y la administración pública.

 De sus declaraciones puede inferirse que piensa que el hecho de que su empresa sea contratada para participar en la construcción de la cervecera Constellation Brands, o que gane el concurso de una Asociación Público Privada no está en modo alguno relacionado con que él sea parte del partido político y grupo que actualmente ocupa y controla el gobierno del estado.

No, de ninguna manera; su éxito empresarial se debe exclusivamente a su competencia profesional en el ramo, y los que piensan de otra manera, a juzgar por el tono empleado por el Arq. Hermosillo en varias entrevistas, merecen arder en las llamas del infierno por mal pensados y por sus aviesas intenciones al criticarlo de esa manera.

Un hombre de negocios busca, algo perfectamente legítimo y legal, maximizar sus ganancias. Podrá mostrarse e generoso haciendo algunas donaciones aquí y allá, pero éstas son posibles siempre y cuando ese empresario alcance los dividendos esperados por él y/o por sus socios. Para ser considerado como un empresario exitoso la persona en cuestión debe, en primerísimo lugar, ser capaz de que su empresa sobreviva y se desarrolle. 

No es poca cosa es, indudablemente, nuestras sociedad necesitan empresarios exitosos y, si son socialmente responsables, todavía mejor. La política y el servicio público, por otro lado, no tienen como criterio central de éxito que las personas involucradas obtengan “ganancias” en el mismo sentido que un empresario las obtiene. En lugar de ello, un funcionario público se considera exitoso si contribuye al bienestar común y, al mismo tiempo, fortalece la efectividad, eficiencia, credibilidad y legitimidad de las instituciones públicas encargadas de conducir los asuntos públicos.

Los empresarios, como todo ciudadano, tienen el derecho de participar en la política y llegar a fungir como funcionarios públicos. Los asuntos públicos también son de su incumbencia y seguramente pueden contribuir al buen gobierno. No obstante ello, el quehacer empresarial y las tareas de un funcionario público resultan incompatibles cuando el ámbito de tales actividades se traslapan; cuando existen condiciones, ya sean formales o informales, para que el empresario se beneficie del hecho de que es, al mismo tiempo, un funcionario público. Todo empresario tiene el derecho de promover sus intereses, de la misma manera que los trabajadores y los agricultores o los grupos profesionales.

Es natural y conveniente que esto sucede, ya que mientras cada grupo defienda mejor sus intereses el resultado final reflejará un mejor equilibrio en cuanto a considerar las perspectivas de todos ellos. Los funcionarios públicos, sin embargo, están obligados a velar por el bienestar de la comunidad y, en ese sentido, tienen que conocer las posturas e intereses de toda la sociedad y, al mismo tiempo, no tomar partido por una postura en función de que ellos sean integrantes de un determinado grupo. Sus decisiones deben estar orientadas por el bienestar común, no por el beneficio individual o del grupo del cual ellos forman parte.

El funcionario público debe centrar su atención en promover lo mejor para su sociedad, pero como cualquier observador de la administración pública mexicana puede constatar, los puestos públicos se han vuelto espacios de oportunidad para el negocio privado. No solamente es una cuestión de incompatibilidad conceptual entre los principios que deben regir, por un lado a un empresario y, por otro, a un funcionario público, sino de una gran cantidad de evidencia de que en nuestro país nuestros gobernantes, sean empresarios o no, se rigen por el principio de la ganancia máxima para ellos, no para la sociedad.

A ello contribuye de una manera decidida un sistema legal en el que la gran mayoría de los delitos, incluyendo las acciones de corrupción, no son sancionados ni con el pétalo de una rosa.

Los funcionarios públicos deberían ser los más interesados en cambiar la percepción tan negativa que tenemos de ellos la mayoría de los ciudadanos. Obviamente, tal cambio debería resultar de un cambio en su comportamiento. Lejos de ello, observamos que los funcionarios públicos evitan hasta lo posible dialogar con los ciudadanos que les hacen reclamos y, por si ello hiciera falta, nuestro senador Hermosillo no tiene empacho en afirmar que él no ve ningún problema en ser empresario y funcionario público al mismo tiempo. Si los negocios son su vocación, ¿por qué no se dedica a ellos y deja que los puestos públicos los ocupen quienes están dispuestos a hacer a un lado, al menos temporalmente, sus negocios para poner en primer término el bienestar común?

Un problema fundamental de la postura del Arq. Hermosillo respecto a su papel de empresario-funcionario es que los ciudadanos no sabemos cuándo habla como empresario y cuándo lo hace como funcionario público. ¿Habla como empresario o como funcionario público cuando afirma que la cervecera Constellation Brands debe instalarse en Mexicali?

Como funcionario público sus declaraciones le han valido fuertes críticas, pero como empresario resulta que se está beneficiando generosamente de dicha construcción. ¿Qué será más importante para el empresario-senador Hermosillo?

Ambos articulos aparecen firmados por  Jesús Francisco Galaz Fontes; Académico de la UABC, miembro del Sistema Nacional de Investigadores.

 http://monitoreconomico.org/noticias/2017/aug/28/observatorio-el-empresario-senador-hermosillo/
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