OPINION Exterminio Empresarial.............@Eduardo_Caccia



La Federación de Cámaras de Comercio de Guerrero acaba de dar a conocer una estadística de horror: al menos 150 empresarios o comerciantes de Acapulco han sido asesinados por grupos del crimen organizado de enero de 2016 a la fecha. Se trata de un verdadero exterminio contra la clase empresarial, que desgraciadamente no es exclusiva del estado de Guerrero, es un mal que ha azotado a todo el país desde hace años. 

Mi querido amigo David Konzevik reúne la erudición de quien ha visto el pasado y aventura con precisión el futuro. Hablo con él sobre el asunto de los empresarios y me narra el episodio de “El Rey del Azúcar”, historia digna de recordar en estos momentos en que se azota al empresariado mexicano.

Próxima a consumarse la revolución socialista en Cuba que sacó del poder a Batista, Julio Lobo, conocido como “El Rey del Azúcar” era uno de los grandes emblemas empresariales de la isla. Su influencia era tan grande que sus decisiones afectaban el precio mundial del edulcorante. Por supuesto era un símbolo del capitalismo, había acumulado una gran fortuna, tanta que era el mayor coleccionista de artículos de Napoleón. 

Ante la inminente llegada de Castro al poder, los ricos de la isla, como los Bacardi, sacaron su dinero del país en previsión de lo peor. Lobo, aunque detestaba al régimen de Batista decidió quedarse en Cuba, confiado porque daba dinero al movimiento revolucionario (a ver si Alfonso Romo se entera de este tema). Una vez en el poder, como era de esperarse, sucedieron las nacionalizaciones y confiscaciones revolucionarias.

Los ingenios de Lobo seguían operando pero ya se habían adueñado de sus tierras. En la medianoche del 11 de Octubre de 1960, Lobo fue citado con el presidente del Banco Nacional de Cuba, el argentino Ernesto Che Guevara. El revolucionario que tenía cierta admiración por “don Julio” le notificó que en una revolución socialista no tenía cabida su actividad empresarial y que Fidel estaba por emitir un decreto expropiatorio de sus bienes. Lobo no aceptó las concesiones que le daban y de inmediato hizo los arreglos para salir de Cuba con apenas una maleta de sus posesiones. 

Nunca más volvió. 

La producción de azúcar en Cuba se fue a pique, se perdieron los cientos o miles puestos de trabajo y Cuba perdió a un gran empresario. Apunta con agudeza Konzevik, “Lenin dijo, si quieres acabar con un país capitalista, rómpele la moneda. 

En este nuevo mundo la forma de destruir un país es destruir a los empresarios”. Acapulco y varias ciudades del país hoy ven con nostalgia los números que tenían en fuentes de empleo, clientes atendidos, nuevos negocios. El empresario es un individuo hecho para tomar riesgos en situaciones inciertas, pero no tan inciertas como la insostenible inseguridad y las amenazas que viven.

Está comprobado que donde las condiciones para hacer empresa son adversas, la inversión privada no llega, el desarrollo se atrasa y aumenta el deterioro social. Es de esperar que el próximo presidente de México entienda la importancia de crear condiciones que alienten la existencia y el desarrollo de empresarios.

 Por eso preocupan las posturas que ven hacia el pasado, que quieren volver al estado controlador y productor de todo. Fidel Castro no despreció el dinero que le daba Julio Lobo. Una vez en el poder, le dio un golpe mortal a sus negocios. 

Eso sí, años después, el gobierno castrista abrió un museo sobre Napoleón con las piezas que le quitó a El Rey del Azúcar. Cuba nunca recuperó su dominación azucarera. La historia tiene lecciones para quien quiere verlas. Ojalá que muchos empresarios que apoyan a candidatos populistas lo vean. De otra forma, no estaría mal que fueran preparando su maleta.

 @Eduardo_Caccia

https://elsemanario.com/colaboradores/eduardo-caccia/213306/exterminio-empresarial/
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