CONO SUR : El efecto Mariposa Andina: Graciela Trujillo comparte el secretos



La empresa, peruana Mariposa Andina está presente en los mercados más importantes de Europa y América del Sur con sus principales productos de exportación como la lúcuma, el maracuyá y el mango, entre otros productos agrícolas. La fruta forma parte de los llamados “productos bandera” del Perú, denominación particular con la que el Plan Nacional Exportador, elaborado por el ministerio de Comercio Exterior, incentivó la producción local en 2005.

Ese mismo año inicia sus operaciones la marca perteneciente a la empresa Unión de Negocios Corporativos S.A.C. Hoy, además de cumplir con las más exigentes certificaciones internacionales en cuanto a normativas de inocuidad alimentaria, cuenta con un portafolio de clientes que abarca casi todo el mundo.

 La compañía ha tenido una permanente presencia en Expoalimentaria, la feria de carácter internacional más importante del Perú y que incluye alimentos, bebidas, maquinaria, equipos, servicios, envases y embalajes para la industria alimentaria. La actividad se realiza este año los días 27, 28 y 29 de septiembre. 

 Mariposa Andina dio sus primeros pasos en esta instancia como una pyme y, a partir de ella, pudo dar un salto global. En 2010, por ejemplo, estuvo proveyendo las pulpas de lúcuma, camu camu, maracuyá y chirimoya que el reconocido chef local Eduardo Vargas ocupó en las preparaciones del restaurante oficial de Perú en Expo Shangai.

Fue el momento en que la empresa tuvo la certeza del cambio que estaba viviendo. “Si a eso se suma que comenzamos a ver cómo los clientes aumentaban su demanda y que año tras año continuaron trabajando con nosotros, claramente estábamos viviendo un momento de crecimiento”, recuerda su gerenta comercial, Graciela Trujillo. Comenzaban así las agradables consecuencias del efecto Mariposa Andina, que hoy tiene a la marca en los primeros mercados gourmet del planeta. 



                                  - ¿Cómo surge el interés por desarrollar su negocio? 

 Iniciamos la empresa con la idea de exportar lúcuma, para lo cual compramos tierras en el área de Irrigación Santa Rosa, zona de Sayán, Lima. La primera fase fue la parte agrícola, aunque antes de contar con nuestra propia producción ya exportábamos igual, como una manera de ir abriendo los mercados. Esa dinámica nos ayudó mucho, ya que cuando empezamos a trabajar con nuestros propios productos, ya teníamos dónde ofrecer y vender. Lo positivo de este movimiento permitió expandirnos a otras frutas y luego a vegetales. 

 - ¿Qué los llevó a tomar esa alternativa, en circunstancias de que no era lo común? 

 Es verdad. En ese momento lo que hacía todo el mundo en este rubro era sembrar palta. Pero nos decidimos a iniciar con lúcuma y ponernos un reto. Nos dijimos es mejor ser cabeza de ratón, que cola de león. Iniciamos primero con el campo, luego con la planta. Al trabajar productos nuevos, como la lúcuma y la chirimoya, fuimos requiriendo maquinaria especializada, ya que hasta esos momentos los procesos eran manuales. 





Hoy trabajamos la fruta en pulpa, trozos o congelados, según nos pidan los clientes. En todo caso, en el camino siempre le hemos dado mucho peso a la calidad de los procesos y de los productos. - Un aspecto importante es lo alcanzado en el ámbito de las certificaciones. Es que para escalar hacia mercados más premium o más exigentes, hemos debido ir cumpliendo varias y nuevas certificaciones.

Lo básico es que contamos con las normativas más exigentes: tenemos la certificación FSSS 22000, referida a la seguridad alimentaria; también Global GAP, que destaca las buenas prácticas agrícolas en el campo y en la planta; y las ISO22000:2005 e ISO 22002, que se relacionan con sistemas de inocuidad. Para acceder a Emiratos Árabes y Corea, por ejemplo, debimos certificarnos y solicitamos ayuda a Innóvate Perú. Lo mismo ocurrió para llegar a Israel.

 - ¿Cómo evalúa la evolución de su negocio? 

 Hemos ido aprendiendo en el camino, como -por ejemplo- el concepto de diversificación. No nos podemos quedar sólo en producir lúcuma y chirimoya, porque fuimos los primeros y somos reconocidos por es; hay que seguir ampliando la oferta. Principalmente, hay que darle la vuelta al año completo y eso significa, imperiosamente, diversificarse. Por eso hemos seguido en la producción de maracuyá, mango y chirimoya. Y cuando no hay frutas, hay verduras; lo que llamamos “productos étnicos”, como choclo, ají, rocoto, yuca, maíz gigante del Cusco y ají amarillo, entre otros. 





- ¿Cuál cree que fue el momento clave en el desarrollo de su empresa? 

 Principalmente, cuando comenzamos a ver que los clientes aumentaban su demanda y que año tras año continuaron con nosotros. Eso nos permitió entender que el negocio tenía sostenibilidad en el largo plazo. Nuestros clientes empezaron a plantearnos así la relación: necesitamos y queremos un proveedor de largo plazo para crecer juntos.

A partir de ese instante, entendimos que había que seguir creciendo y que había que seguir profundizando la calidad, la seguridad y los más altos estándares. - Entonces, las proyecciones son altas. Por cierto. Ahora estamos ingresando a la línea de los productos secos. Junto con ser un interés y una inquietud surgida desde nosotros, muchos de los clientes lo comienzan también a solicitar.

 https://www.americaeconomia.com/negocios-industrias/el-efecto-mariposa-andina-graciela-trujillo-comparte-el-secreto-de-la-exitosa
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