REALIDAD Tabaquismo, una adicción ‘de pobres’

Archivo/El Diario de El Paso | Se ha reducido el hábito, pero en sectores económicos específicos

Martinsville, Va.— Después de décadas de demandas, campañas públicas y dolorosas batallas, finalmente los estadounidenses hicieron lo que en algún tiempo parecía imposible: la mayoría del país dejó de fumar, salvándose millones de vidas y dando lugar a reducciones masivas en cuanto al cáncer. 

 Esto es, a menos que esos estadounidenses sean pobres, poco educados o vivan en áreas rurales. Oculta entre unos constantes descensos en los últimos años está la escueta realidad de que los cigarrillos se están convirtiendo en un hábito de los pobres.

 El índice nacional de fumadores ha disminuido a bajos históricos, ya que sólo el 15 por ciento de los adultos sigue fumando. Sin embargo, la brecha socioeconómica nunca había sido tan grande. Entre las personas menos educadas del país –los que tienen un diploma de preparatoria– el índice de fumadores permanece en más del 40 por ciento, de acuerdo a los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades.

 Actualmente, los residentes rurales son diagnosticados con cáncer de pulmón en un índice del 18 a 20 por ciento por arriba de los citadinos. Casi en cada medición estadística, aseguran los investigadores, la clase baja estadounidense fuma más y muere más a consecuencia de los cigarrillos que los demás estadounidenses. 

 Esa brecha que se está ampliando entre las clases socioeconómicas conlleva enormes implicaciones de salud y ya está cambiando la batalla que libra el país sobre el control del tabaco. Las empresas cigarreras se están enfocando en el mercado de los estratos sociales más bajos para retener a su base de clientes, revelaron los investigadores. Grupos no lucrativos y de activistas están reformando sus programas para llevar a cabo ese trabajo más complejo y difícil que es atender a los grupos marginales. 

 A medida que la desigualdad en Estados Unidos sigue expandiéndose de muchas maneras, el fumar es un aspecto creciente en esa división, lo cual es cuestión de vida o muerte, los estadounidenses más acaudalados y educados se han dado cuenta mayormente del costo y los efectos mortales de ese vicio. Grupos de activistas aseguran que se está reduciendo el financiamiento para dejar de fumar, y están preocupados de que la atención y voluntad política para controlar el tabaco también esté disminuyendo, mientras la clase alta y media de Estados Unidos están considerando el fumar como un problema que ya está solucionado y pertenece al pasado.

 “Si es una persona educada y vive en un área exclusiva, el problema del tabaco del que estamos hablando en estos días es mayormente invisible para usted”, comentó Matthew L. Myers, presidente de la Campaña Niños Libres de Tabaco. “Sin embargo, la necesidad está aumentando porque el resto de la gente que es fumadora son los que menos dinero tienen”. 

http://diario.mx/El_Paso/2017-06-19_11e7b8dd/tabaquismo-una-adiccion-de-pobres&mail=1/
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