CIMMYT Busca un trigo doblemente productivo y nutritivo

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Ciudad de México.-   Una forma de combatir el hambre oculta es utilizar cultivos biofortificados, que ayudan a mejorar la salud de las personas en comunidades pobres, de ahi el  esfuerzo por erradicar el hambre oculta, por lo que  llamaron  a los cientificos para hacer que la biofortificación del trigo con zinc sea una característica importante en el programa de mejoramiento de trigo más grande de todo el mundo. 

Al menos 2000 millones de personas en el mundo padecen deficiencia de micronutrientes, o hambre oculta, que se caracteriza por anemia por falta de hierro, vitamina A y zinc. La deficiencia de zinc es un problema grave en África subsahariana y el Sur de Asia. El zinc es un nutriente esencial que contiene la carne roja y, por tanto, la falta de este elemento predomina en las zonas donde la gente consume grandes cantidades de cereales y pocos alimentos de origen animal.

 Una forma de combatir el hambre oculta es utilizar cultivos biofortificados, materiales a los que se agregan mayores cantidades de minerales y vitaminas mediante el mejoramiento. Estos cultivos ayudan a mejorar la salud de las personas en comunidades pobres donde las opciones para tener una buena nutrición son nulas, limitadas o inaccesibles.

Como producto alimentario básico, el trigo aporta 20 por ciento de la energía y las proteínas que consume la población mundial, y, por tanto, es ideal para la biofortificación, opina Velu Govindan, mejorador de trigo del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT). Los científicos del CIMMYT llamaron para que se inviertan fondos para lograr que un mayor contenido de zinc sea una característica básica en su programa internacional de mejoramiento de trigo. 

Las variedades de trigo que se derivan del CIMMYT representan más del 50 por ciento de las variedades de trigo que se siembran en los países en desarrollo. 

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