30 de diciembre de 2014

COMERCIANTE DESHONESTO Vende palomita prohibida que mata a su cliente

Un menor de doce años falleció desangrado ayer, luego de que le explotara en sus manos una “palomita” de pólvora que compró por 15 pesos en una tiendita de la colonia Lomas de Poleo, en Ciudad Juárez, Chihuahua. La tragedia volvió a poner en evidencia la venta indiscriminada de pólvora en la ciudad con motivo de la temporada de Año Nuevo.
Apenas el pasado fin de semana, el periódico mas importante de Ciudad Juárez había alertado sobre la facilidad con la que son vendidos cohetes, luces de bengala, “palomitas” y otros explosivos que –sin vigilancia de los adultos- terminan en poder de menores de edad. La tragedia de ayer ocurrió en el patio trasero de una vivienda ubicada en la calle Rábano y Zacatecas. Cristian Alexis Hernández Landeros acudió al mediodía junto con su amigo Jesús a comprar una “palomita” o “cuete” a una tienda de abarrotes ubicada a una cuadra de su casa.
El propietario del negocio fue identificado como Juan Carlos Luna. Después de que adquirirla, los dos amigos de 12 años de edad se trasladaron hasta el patio trasero de la casa. Cristian encendió la mecha del explosivo, el cual no alcanzó a lanzar, por lo que le explotó en su mano izquierda haciéndosela pedazos, según testimonios recogidos en el lugar.
Debido a la explosión, su mano voló por el patio trasero de la vivienda. “Estábamos mi mamá y yo adentro de la casa, Cristian andaba como siempre jugando con sus amigos; como sabían que en la tienda de la esquina el señor vende cuetes, fueron a comprar uno, llegaron a la casa él y Jesús y entraron al patio de atrás; ahí empezaron a lanzar los cuetes. Nosotros sólo escuchamos un ruido muy fuerte y cuando salimos vimos a Cristian tirado en el suelo con la mano hecha garras”, dijo Lizbeth Hernández, hermana de la víctima.
La madre del menor y la tía lo llevaron a recibir atención médica, ya que no llegaba la ambulancia que solicitaron. “Mi tía vive atrás de la casa, ella también escuchó la explosión, mientras que ella llegaba con la camioneta mi mamá llamó a la ambulancia, pero como no llegaba, se lo llevaron en la camioneta de mi tía al Hospital de la Familia. Sólo sabemos que mi hermano llegó muerto”, contó Lizbeth. Las autoridades ministeriales reportaron que el menor presentaba desprendimiento de su mano izquierda y lesiones severas en el pecho. ‘Era un niño agradable y estudioso’ Entre lágrimas, la hermana mayor contó que Cristian era un niño agradable, sencillo y estudioso. “Estaba en primero de secundaria, él quiso entrar a la Federal 14 porque ahí estaban todos sus amigos.
Siempre era muy chistoso, siempre andaba con sus cosas y juegos; él no era malicioso, sólo era muy juguetón”, expresó Lizbeth.
La familia de Cristian habita en la colonia Lomas de Poleo, en la calle Rábano. Son hijos de madre soltera y viven en una casa prestada. “Mi mamá trabaja en la maquila, nada más la tenemos a ella y hasta hace rato éramos 4, ahora ya sólo somos 3, aún no sabemos qué vamos a hacer ni qué va a pasar, pues mi mamá anda arreglando todo”, comentó Lizbeth.
“Nosotros lo escuchamos todo, estábamos en la tienda. Él era nuestro amigo estaba con nosotros en la secundaria y lo conocíamos de siempre, quién sabe porque le tocó esto”, dijo Juan Carlos, amigo de Cristian.
+++++++++++Era la última ‘palomita’; dejan libre al dueño de la tienda
La tienda donde Cristian y su amigo Jesús compraron la “palomita” es propiedad desde hace un año de Juan Carlos Luna, de 33 años.
En el lugar se vende todo tipo de abarrotes y dulces, pero a diferencia de las demás tiendas del sector, en el lugar también se expenden explosivos. “Yo le decía que no los vendiera, pero él por querer vender más o probar otras cosas comenzó a vender los cohetes. Un carro particular venía todos los días a traerle esas cosas”, dijo la esposa de Luna.
El explosivo que compró Cristian era el último que había en la tienda y fue adquirido por el menor a 15 pesos. “Mi esposo le dijo que no lo tronara que se esperara a que fuera 31 para que lo usara. El niño dijo que lo tronaría junto con su padrino, pero no fue cierto, lo usó con su amigo, era el último que había en la tienda, ya no hay para vender porque el último fue el que se llevó Cristian”, agregó. Ayer por la tarde, elementos la Fiscalía estatal se llevaron detenido a Juan Carlos Luna para tomarle la declaración. Fue liberado horas después, pese a que la venta de ese tipo de artefactos está prohibida.

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