9 de enero de 2014

INDUSTRIA AUTOMOTRIZ Abandonando su desventajosa posición ante la informalidad de los poderosos como múltiples tianguis de autos usados, las concesionarias automotrices y loteros de Ciudad Juárez, resuelven sumarse a esa dominante informalidad y sacar sus unidades a la venta en la vía pública para competir en condiciones más equilibradas en el mercado de segunda mano.

Vendedores formales de vehículos de Ciudad Juárez, atribuyeron la proliferación en la plaza de los llamados tianguis de autos, a factores que combinan la falta de acciones de la autoridad para imponer el orden, con la competencia “desleal” que representa el creciente número de vendedores eventuales que con un reducido margen de ganancia ofrecen vehículos a bajo costo pero de menor calidad y sin garantía.
Comerciantes de autos que bajo reserva aceptaron exponer sus puntos de vista respecto a lo que consideran como “una injusta satanización”, afirman que su gremio se está viendo obligado a sumarse a la informalidad y sacar sus unidades a la venta en la vía pública para competir en condiciones más equilibradas con los informales.
“Es simple: si no saco mis carros a la calle no los vendo, porque en este momento hay mucha gente que se dedica a vender carros en fin de semana en plena calle con una ganancia de entre 200 y 300 dólares, y nadie está haciendo nada para ponerles freno”, expresó con molestia uno de los entrevistados que cuenta con un lote formal de autos a la vez que practica la venta de banqueta en las cercanías de Plaza Juárez Mall.
Aseguró que además de que la gente tiene la percepción “equivocada” de que el precio en un lote es más alto que en la calle, los informales no tienen que pagar empleados, renta, recibos, impuestos, etc., lo cual “nos pone en situación de desaparecer porque no podemos competir con esos márgenes de ganancia tan bajos”.
  A la vez que reconoció que lo anterior está contribuyendo a generar un mayor caos urbano al permitir el uso indebido de terrenos, banquetas, camellones y otro tipo de espacios para este fin con las afectaciones que esto representa, adujo que la falta de acciones de la autoridad para evitar la proliferación de tianguis clandestinos llevó al gremio de los establecidos a sufrir una caída de casi un 80 por ciento de sus ventas en el lapso comprendido entre diciembre de 2012 y diciembre de 2013. Aseguró que en las actuales circunstancias en que la disminución de la violencia permite que mucha gente “oportunista” pueda dedicarse a la venta informal, la comercialización establecida de autos ha bajado a grado tal que a la fecha “de cada seis ventas de vehículo que realizo, cinco son en la calle y sólo uno en el interior de mi negocio”.
“Nos están orillado a volvernos informales porque ahora cada vez más batos le están entrando a vender carros en cualquier terreno, es una competencia desleal para nosotros porque es gente que tiene un trabajo, que puede guardar los carros en su casa o en cualquier cochera y que los saca a vender los fines de semana; ellos no tiene que pagar los siete mil pesos de luz que yo tuve que pagar este mes, ni los mil pesos semanales que les pago a mis cuatro empleados, ni los mil de agua que me salieron este mes”, expresa por su parte otro lotero establecido de la zona que se queja de la actual laxitud legal.
Dice extrañar el tiempo en el cual las acciones emprendidas por el ex alcalde Leyzaola para desalentar la venta callejera se estuvieron llevando a cabo, pues con la nueva gestión “ya cualquiera se anima a salir a malvender sus dos o tres carros, y eso nos obliga a hacer lo mismo para poder sacar lo necesario para la chuleta”, según indicó. Este tipo de comercio que no es privativo de Juárez pero que ofrece características muy específicas en esta frontera, ocurre en medio de numerosas irregularidades ante la falta de un criterio oficial que defina claramente las medidas fiscales o de derechos para regularla.
Por ello, diariamente cientos de vehículos con sus papeles en regla, “chuecos” o robados son abiertamente ofertados en plena vía pública, en terrenos rentados, lotes baldíos, camellones, banquetas, áreas de circulación, acotamientos previstos para atender exclusivamente averías, estacionamientos de centros comerciales e, incluso, en los accesos a algunas plantas maquiladoras, situación que se da generalmente durante los fines de semana.
Desde mediados de 2009 la Dirección de Comercio Municipal no había determinado cómo regular estos espacios de venta ni qué tipo de impuesto o licencia aplicarles, lo que prevalece a la fecha contribuyendo a la proliferación de estos negocios en plena vía pública.

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