25 de junio de 2012

DIVERSIONES Y ENTRETENIMIENTOS Resienten en San Luis RC, negativos efectos de ludopatía

Con el incremento en la ciudad de casas de juego, casinos, pone en potencial peligro de crecimiento de lo que es conocido como ludopatía. Ésta es reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un trastorno que se liga a la afición enfermiza de los juegos de azar. Este trastorno ya es calificado en la OMS en su categoría de enfermedad, y con la llegada de estas casas de azar en el municipio el riesgo de padecerla se incrementa. Lo anterior dado a conocer por la licenciada en Psicología Marcia Zepeda Saavedra, integrante de la Asociación de Profesionistas de la Psicología de San Luis Río Colorado, Sonora, quien expresó que la ludopatía tiene siglos de exigencia pero en la actualidad se ha incrementado en lugares donde existen un número considerable de casinos.
Agregó que ésta es un trastorno del comportamiento y requiere de tratamiento, y que en la localidad, la ciudadanía ya ha mostrado indicios de su aparición. "Ésta es visible cuando un individuo muestra una pérdida del control de la voluntad de dejar de jugar, lo que lo convierte en un adicto al juego y con ello las complicaciones de cualquier adicción" dijo Zepeda Saavedra. Dijo que los efectos de ésta trae consecuencias desastrosas en las relaciones familiares y amorosas del jugador. Por lo que un jugador esporádico se puede convertir en un jugador habitual y de ahí la patología que pudiera reconocerse como adicción al dolor, que causa la frustración de perder, y llegan a justificar ese aumento de frecuencia con asegurar que en esos lugares cuentan con un círculo social al que pertenecen.
 Ya que en estos lugares son más veces las que se pierde que las que se gana, y es por ello que se debe estar alerta a la frecuencia con la que se asiste a estos lugares que ponen en potencial peligro el crecimiento de ludópatas en el municipio. La ludopatía es un impulso irreprimible de jugar a juegos de casino, a pesar de ser consciente de sus consecuencias y del deseo de detenerse. Se considera un trastorno del control de los impulsos, y por ello la American Psychological Asociación no lo considera como una adicción. El juego patológico se clasifica en el DSM-IV-R en trastornos del control de los impulsos, que también incluyen la cleptomanía, piromanía y tricotilomanía, en los que estaría implicada la impulsividad, pero no presenta comorbilidad con dichos trastornos. Si bien el sistema DSM (III, III-R y IV1) y la CIE-102 incluye este trastorno entre las alteraciones debidas a un bajo control de los impulsos, lo cierto es que los criterios diagnósticos operativos DSM tienen exactamente el mismo diseño que el de las adicciones a sustancias, lo que muestra la concepción subyacente para la enfermedad en ese sistema: Se trata de un problema adictivo "sin sustancia" incluido en un apartado que no es el suyo.
La ludopatía viene a ser un trastorno de la personalidad que se caracteriza fundamentalmente porque existe una dificultad para controlar los impulsos, y que en cierto sentido tiende a manifestarse en practicar, de manera compulsiva, uno o más juegos de azar. Puede afectar en la vida diaria de la persona que se ve afectada por esta adicción, de tal forma que la familia, la alimentación o incluso el sexo pasa a ser algo totalmente secundario.
Por todo ello, no se debe de confundir la ludopatía con un vicio, ya que en estos casos nos encontramos ante una grave enfermedad crónica, una adicción.
El juego patológico fue reconocido oficialmente como 6to grado B del Colegio América de salud mental en el año 1980 cuando la Sociedad Americana de Psiquiatría (APA) lo incluye por primera vez como trastorno en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, en su tercera edición (DSM-III).
De acuerdo con el DSM-IV, el juego patológico se define actualmente de manera separada a la de un episodio maniaco. Sólo cuando el juego se da de forma independiente de otros trastornos impulsivos, del pensamiento o del estado de ánimo se considera como una patología aparte. Para recibir el diagnóstico, el individuo debe cumplir al menos cinco de los siguientes síntomas:
1.- Preocupación. El sujeto tiene pensamientos frecuentes sobre experiencias relacionadas con el juego, ya sean presentes, pasadas o producto de la fantasía.
2.- Tolerancia. Como en el caso de la tolerancia a las drogas, el sujeto requiere apuestas mayores o más frecuentes para experimentar la misma emoción.
3.- Abstinencia. Inquietud o irritabilidad asociada con los intentos de dejar o reducir el juego.
4.- Evasión. El sujeto juega para mejorar de su estado de ánimo o evadirse de los problemas.
5.- Revancha. El sujeto intenta recuperar las pérdidas del juego con más juego.
6.- Mentiras. El sujeto intenta ocultar las cantidades destinadas al juego mintiendo a su familia, amigos o terapeutas.
7.- Pérdida del control. La persona ha intentado sin éxito reducir el juego.
8.. Actos ilegales. La persona ha violado la ley para obtener dinero para el juego o recuperar las pérdidas.
9.. Arriesgar relaciones significativas. La persona continúa jugando a pesar de que ello suponga arriesgar o perder una relación, empleo u otra oportunidad significativa.
10.- Recurso a ajenos. La persona recurre a la familia, amigos o a terceros para obtener asistencia financiera como consecuencia del juego.

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